domingo, 7 de febrero de 2016

¿Y con los chicos.. Qué?



Empecé a interesarme en los chicos algo más tarde que las chicas de mi edad. Con 12, 13 años las otras chicas ya mostraban interés por ellos y sus vidas giraban en torno a atraer su atención. Por esa época, yo no sentía la necesidad de gustar a los chicos.

Las otras chicas empezaban a cuidar su aspecto físico y a hablar de chicos. En comparación con mis compañeras, mi cuerpo era muy aniñado y no le daba importancia al aspecto físico. Era una chica muy delgada, que caminaba encorvada, replegada en mí. Me costaba mirar a los ojos y si era invisible para las chicas, más lo era para los chicos. 

Yo era una especie de "Betty, la fea" hasta que en un momento determinado decidí que tenía que cambiar. Con 16 años, empecé a cuidar mi aspecto físico. Me quité las gafas y me puse lentillas, me encasqueté zapatos de tacón que no he dejado de llevar desde entonces, cuidé mi pelo, la ropa. Me obsesioné con la ropa. Como mi familia era muy, muy humilde aprendí a hacerme mi ropa (gracias a las plantillas del maravilloso "Burda"). Como no tenía, ni siquiera máquina de coser, me cosía la ropa a mano. Me hice faldas, vestidos, hasta un abrigo. Mi padre me regaló una máquina de coser de segunda mano que me enseñó a utilizar.. ¡¡¡fue el mejor regalo que me han hecho nunca¡¡¡¡¡

Con 15, 16 años los fines de semana salía con un grupo de "amigas" y con 16 años empecé a ir a las discotecas, que era lo que se hacía. Yo era una chica muy, muy tímida y reservada, pero tras cuidar mi aspecto físico, empecé a notar que llamaba la atención de los chicos. Ellos siempre daban el primer paso y se me acercaban. Al principio me quedaba callada sin saber qué decir o hacer, así que me volvía invisible de nuevo. 

Poco a poco empecé a aprender a seducir, además de cuidar el aspecto físico. Durante la semana, todos los días, cuando me iba a dormir me pasaba horas ensayando mentalmente el próximo fin de semana. Una y otra vez repasaba mentalmente el escenario, el guión, me imaginaba posibles conversaciones... una y otra vez. Todos los días guionizaba  y ensayaba mentalmente. Me imaginaba que  era una especie de Ava Gagner y simulaba mentalmente miradas, poses, tonos de voz... 

Poco a poco aprendí a "seducir"... Yo quería captar la atención física y mental del otro. Era reservada, pero aprendí a mostrar interés por el otro, a preguntar, a escuchar y para mi sorpresa.... ya no se iban.  Algunos chicos me decían, incluso, que "era diferente", que les parecía "misteriosa". Eso me halagaba.

Muchas relaciones empezaron por mera atracción física y hasta ahí bien. Pero el problema era cuando el chico me pedía "salir en serio"; es decir, salir a cenar, al cine... a hacer cosas "de pareja". Entonces me invadía el terror. El terror a ser "descubierta", a que se diera cuenta de mi simpleza, de mi ineptitud social, de mi inseguridad y temía defraudarle. Yo no sabía que podía hacer con un "novio": de qué hablar, qué hacer, qué proponer... ufffff.  Así que cuando el chico me proponía una relación seria, yo simplemente le dejaba. Muchas veces me sentí como una desalmada, como una bruja. 

También ha pasado al revés. Es decir, algunos chicos me han dejado a mí tras hacer todos los intentos por mantener la relación. Alguno me dijo que "era poco cariñosa", otro creo que se percató de mi ingenuidad y cuando me dejó lo hizo con mucha sutileza para no hacerme daño. 

Así, desde los 16 a los 19 fui dando tumbos de chico en chico... a veces me dejaban, a veces les dejaba yo, a veces volvíamos a intentarlo y siempre fracasaba. La atracción física no era suficiente para mantener una relación. 

No recuerdo "pasarlo mal" emocionalmente cuando se terminaba una relación. Yo lo vivía como un aprendizaje. Me decía a mí misma: "Tú ves aprendiendo hasta que venga el definitivo". Lo único que lamentaba era quedarme "sola", pues no tenía verdaderas amigas. En realidad creo -siendo honesta- que utilicé la atracción física para no estar sola.

A los 19 años, harta ya de ir de chico en chico y agotada de intentar tener relaciones tiré la toalla. Me imaginaba a mí misma como una "vieja solterona rodeada de gatos". Fue entonces cuando conocí a quien es mi marido... La persona que me ha sacado de la "Cueva", que me aprecia tal como soy, que me ha querido desde el primer momento que nos conocimos, que me soporta, que me ayuda, que me regula, que me planifica, a quien no le importan mis silencios.... Sin él, yo seguiría en la "cueva", desquiciada.



2 comentarios:

  1. Hay mucho con lo que me siento plenamente identificada en este post, como cuando dices que los chicos te llamaban misteriosa... o cuando huías del compromiso por no saber cómo seguir una relación... o aquello de que eras poco cariñosa... son cosas que me suenan mucho! Y es que desde la practicidad de una mujer Asperger vivir una relación de pareja no siempre en sencillo!!! Gracias por compartir!

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    1. Gracias por leer mis entradas.. es agradable saber que hay más mujeres que han sentido parecido... :-)

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