miércoles, 1 de noviembre de 2017

Anécdotas de mi literalidad



Se me ha ocurrido hacer una entrada nueva con mis "boberías" :-), sobre como mi "Literalidad" e inflexibilidad mental puede ocasionar, a veces, momentos divertidos... divertidos porque  ahora me río de ellos. Antes me enfadaba porque pensaba que la gente era poco seria, que no tenía "tacto social" y que "no se ponían en mi lugar". Pensaba que los demás eran los errados... 

Ahora entiendo que me cuesta inferir según el contexto, que me tomo las cosas muy literales y que por mi rigidez tiendo a malinterpretar o a exagerar situaciones sin importancia. Algunas situaciones han sido divertidas y otras no tanto. Iré anotando esas situaciones para recordarlas y... reírme de ellas. :-)

19 de Mayo del 2018

Está la lavadora puesta y hace mucho ruido. Mi hija dice: "Los vecinos estarán contentos"... He tenido que preguntar Por qué...
¡¡¡No había cogido la ironía!!!!
¡¡¡¡ayyy!!!!


24 de Noviembre del 2017:
Paseando con mi marido, escucho a unos obreros hablar en tono "fuerte" (no se como describirlo) y le digo a mi marido: "están discutiendo por ahí". Mi marido me rectifica: "están de broma" ¡¡¡¡!!!! ¿cómo?... No identifiqué la intención y..¿cómo puedo confundir tanto un tono de voz?... Pensé en cuantas veces me ha podido ocurrir y yo... no interpretarlo bien¡¡¡¡

31 de octubre del 2017:
Mi marido en la cocina me dice que por favor le encienda la luz. 
Yo estaba en el salón y le contesto que OK..
y... enciendo la luz del salón...
Él me recuerda que le encienda la luz y yo le replico que ya está encendida..
¡¡¡ayyy¡¡¡ no inferí que lo que me estaba pidiendo es que encendiera la luz de la cocina..
Y.. le digo: "es que me tendrías que haber dicho: "enciende la luz de la cocina"... si no no entiendo..

27 de Octubre del 2017:
Quedo a comer con una compañera y mi marido en un restaurante, pero nosotras llegamos antes que él. A la persona que nos atiende le digo si nos puede traer algo para tomar mientras esperamos a la tercera persona, pero  me contesta que no es posible, que no se puede demorar la demanda de la comida, que deberíamos pedir en ese momento. Me quedo un poco perpleja y no se qué contestar. La persona que nos atiende puntualiza, entonces, que "... siendo viernes pueden hacer una excepción". Inmediatamente llamo a mi marido para decirle que viniera ya a comer, que no nos dejaban esperarle. Mientras hablo con mi marido por teléfono, mi compañera me dice: "... no, no ha dicho eso". Me recuerda que también ha dicho que  "siendo viernes podía hacer una excepción", y me dice: "te lo tomas literal"... 
En mi mente la norma era que "si no se podía, no se podía" y no podía flexibilizar la excepción que nos proponían. No se si me lo tomé literal, lo que si me pasó es que me quedé enganchada con la primera explicación y en mi mente ya no cabía la puntualización. Sentí que estábamos transgrediendo una norma del restaurante y me sentí fatal.
9 de octubre del 2017:
Le digo a mi marido:"quiero un helado. ¿tú quieres?. Y, él me contesta: "no, yo quiero una pera"... Así que voy a la nevera y cojo un helado.
Cuando llego al salón, me dice: "¿y mi pera?". Yo, solo llevaba mi helado.
Le contesto:".... me tenías que haber dicho "tráeme una pera""... ¡¡¡que soy literal¡¡¡¡ ... así que he vuelto a la cocina a coger una pera para él...

Me llama mi marido para pedirme que compre algunas cosas. Según él, me dijo algo así: "coge una caja de latitas para los gatos y coca-cola".. Yo llegué a casa con tres latas y una coca-cola. Lo de la caja de las latas mi cerebro no lo proceso y, en relación a la coca-cola, yo escuche claramente: "trae coca-cola". Al llegar a casa, me dice -como mucha veces-: "Es que no te fijas. Es que no me atiendes". Todo eso de buen humor (si no se lía) y me puntualiza: "pero, no te das cuenta que siempre que compramos coca-cola cogemos un pack de dos"... La verdad es que tiene razón, pero como no me especificó cogí solo una... que es lo que escuché... no hice inferencias. 
El caso, es que estuve tentada de llamarle cuando estaba en el supermercado para asegurarme de que había entendido (asimilado) bien...

Hace unos años:
Me acuerdo hace unos años, cuando yo tendría unos 40 años que fui al entierro de un familiar de mi marido. El caso es que me acerqué a la mujer del difunto y le dije con cara sonriente: "¡¡que guapa vas vestida de negro!!!!"... claro, me di cuenta de la metedura de pata después... ¡¡glup¡¡¡¡¡¡ 
Me fije en el vestido (detalle), pero no lo contextualicé. 
Esta anécdota no se si es un buen ejemplo de "literalidad", sino mas bien de "débil coherencia central": me fijo en un detalle y no abstraigo la globalidad (el "contexto"). Fue una interpretación literal (vestido negro), no inferencial (vestido negro en un entierro, en el entierro de su marido)...

De pequeña, con unos 10 años (no recuerdo muy bien la edad):
Estuve estudiando la biblia de pequeña (obvio detalles al respecto) y algunas "enseñanzas" las interpreté de forma literal. Me convencieron estudiar la biblia diciéndome que si quería "ver" a mi madre (quien había fallecido cuando yo tenía unos tres años) tenía que estudiar la biblia.. y así lo hice. Mi hermano pasó de hacerlo. Decir que nunca he visto a mi madre y que solo he tenido pesadillas en las que la veía a en sueños. La veía a lo lejos y yo intentaba alcanzarla, pero nunca lo lograba.
Recuerdo una "enseñanza bíblica" en la que se me dijo que para ir al paraíso (y ver a mi madre) tenía que decidir ir por camino estrecho y largo y no por el ancho. Así que me pasé días y días practicando en el pasillo de casa caminando en forma punta-tacón para que cuando encontrara el camino estrecho poder ir por el y no caer al infierno. Esta idea me obsesión de tal manera que practicaba y practicaba todos los días. Los demás, tal vez, viesen en esa conducta un juego. Ahora entiendo que era una "metáfora"... ¡¡¡uuuffff¡¡¡¡

De más pequeña:
Acataba ordenes a modo autómata, de forma literal y rígida. Recuerdo que siendo pequeña, cuando me decían "siéntate", me quedaba sentada como un palo, sin moverme hasta que alguien me decía que me levantase... Me quedaba rígida como un palo, como paralizada... Yo lo recuerdo como una situación tensa en la que me invadía la incertidumbre: ¿hasta cuando tengo que estar sentada?, ¿cuándo podré levantarme?.  ¡¡¡uffffff¡¡¡¡¡
Esto lo he expuesto en otra entrada del blog sobre los recuerdos flash de mi infancia, pero creo que aquí también encaja. 

Entender las órdenes de forma literal hacía que no transgrediese las normas que  me decían. Otro recuerdo de mi literalidad siendo pequeña: la mujer que nos cuidaba a mi hermano y a mí y que convivía con nosotros, un día me dijo que no cogiera las muñecas que estaban encima de una estantería y... NUNCA las cogí. Ahora pienso que, tal vez, interpreté mal la indicación y que a lo mejor no podía en ese momento por alguna circunstancia que yo no adivine (¿por que era el momento de comer?, ¿por que estaba limpiando?... no se... pero no creo que hubiese mala intención.. ¡¡¡pienso!!!. Creo que lo interpreté de forma literal y rígida)



¿Por qué me pasa eso?. 
Pues, no se. Según las teorías que conozco puede ser por una pobre coherencia central:
Mi cerebro solo procesa parte del mensaje y no todo.
Mi cerebro no infiere a partir del contexto inmediato.
Mi cerebro no infiere según las experiencias previas.
Mi cerebro se queda "enganchado" en la literalidad, en la inmediatez del momento.. 

Lo que está claro es que necesito que se me especifique todo de forma muy clara y concreta...


5 comentarios:

  1. Fantástico!. Todo LO QUE CUENTAS ES DE GRAN UTILIDAD, PARA TRABAJARLO COM EJEMPLOS. gracias

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    1. ¿para trabajarlo?...¡¡glup¡¡¡ no entiendo.. :-)

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    2. Se refiere a poner en manejar el ejercicio ponerlo en práctica, espero haberme explicado

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  2. A mis siete años, preparándome para la primera comunión, el cura catequista no tuvo mejor ocurrencia que contarnos que si comulgábamos en pecado mortal la ira de Dios podía despertar, lanzando un rayo exterminador que nos fulminara en el momento de la comunión en pecado. (qué majo)
    Bien, pues desde el sábado por la tarde en que me confesé y el confesor me dejó limpio como la patena, hasta el domingo por la mañana en que comulgaba, tuve mucho, pero mucho mucho cuidado de no cometer pecado mortal. Y a pesar de todo ese cuidado, el día de mi comunión no pude evitar estar acojonaíto perdido. Cuando me tocó comulgar y abrí la boca, estaba cagadito de miedo pensando: "ya verás tú, el rayo..!!"
    Así que eso de las literalidades me suena.. jaja..

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    1. ¡¡¡aaayyyy¡¡¡¡ me has hecho reír.... aunque puedo entender el temor que sentiste en ese momento....¡¡¡¡que horrorrrrr!!!
      Saludillos :-)

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