sábado, 19 de agosto de 2017

"Por fuera" me veo "muy normal"


A veces, me siento tan "normal" que pienso que no, que no soy Asperger (ese fue el diagnóstico) y otras veces, no tengo dudas. Es extraño. Ayer le pregunté -de nuevo- a mi marido si él creía que yo era Asperger y sin pensarlo me dijo que si, que no tenía dudas. 

Lo curioso es que ahora yo me veo muy "normal":
  • Soy capaz de iniciar interacciones por un tiempo, aunque es cierto que sigo sin conseguir "intimar" con las personas. Sé que puedo resultar simpática o agradable, pero a pesar de ello, sigo sin tener amigos íntimos. Mis conductas sociales, cada vez, son más ajustadas al contexto si este es "amigable" y afín a mí, aunque me sigue agotando socializar, incluso, con la gente a la que aprecio. Ya no me relaciono con gente que me incomoda (demasiado chistosos, superficiales, gritones...) y no me siento mal por ello. Es un alivio.  Por fuera parezco "normal" porque me puedo relacionar  "superficialmente" bien por algún tiempo, pero por dentro sigo necesitando guionizar, proceso mental que resulta tedioso. Sigo sin conseguir "intimar" porque me agota socializar.
  • Soy más comunicativa pero, es cierto, tiendo a hablar de mis temas de interés. Cuando no lo hago suelo permanecer callada. Las conversaciones triviales me aburren y las siento como "tiempo perdido", aunque puedo ser capaz de manejarme en ellas de forma "pensada", pero no "sentida". Puedo escuchar a los demás si me interesa lo que me dicen y me muestro más receptiva, pero si hablan mucho y lo hacen de temas que no me interesan dejo de escuchar. Todavía, mis temas de interés social son muy limitados, pero he buscado formas alternativas para "aguantar" a la gente en reuniones sociales. En esas situaciones me entretengo observando, analizando y creando perfiles -a modo de criminólogo o antropólogo-. Eso me mantiene ocupada e interesada en las reuniones sociales. Le da sentido a las reuniones sociales. No me interesa tanto compartir experiencias, sino, investigar los grupos sociales. Me parece interesante. Es mi forma de estar físicamente en el grupo sin estarlo mentalmente. Por fuera parezco "normal" porque puedo simular interés, pero por dentro sigo sin sentir "complicidad".
  • Mi mente ha pasado de un rígido conformismo para evitar evidenciarme y cometer errores sociales, a una mente particular, a la que no le importa encajar. No tengo la necesidad de seguir a líderes, ni pertenecer a grupos. De echo, trabajo para mí porque sé que de otra forma sería imposible amoldarme a las exigencias y expectativas externas. Ya lo hice y los niveles de ansiedad fueron extremos. No pude soportarlo. El día que dejé (me despedí) de mi primer y único trabajo por cuenta ajena lo celebré. Era un trabajo relacionado con mi tema de interés, pero no conseguí amoldarme a las expectativas externas y a la imprevisibilidad. Por fuera parezco "normal" porque he acomodado el entorno  a mis intereses. No he  sido yo la que se ha acomodado al entorno. 
  • Siempre desee saber. Sentí, desde muy joven, una necesidad imperiosa por saber, pero a mi ritmo y según mis intereses. Eso, creo, me ha llevado a tener una mente "especialista". Mi monotropismo es intenso, pero invisible. Lo puedo ocultar a la vista de los demás. Es un monotropismo mental. No puedo desengancharme de mis soliloquios mentales durante todo el día. No recuerdo no pensar en otra cosa que no sea mi tema de interés. Cuando pienso en mi tema de interés, a veces, son pensamientos profundos y otras veces no, pero no hago otra cosa durante todo el día. No se cómo hace la gente para  ocupar la mente en varias cosas a la vez o para cambiar de pensamientos, ideas, contenidos mentales. Mi mente no puede. Mi monotropismo es invisible, pues, puedo estar simulando que estoy en una conversación trivial, pero mi mente va por otro lado. Realmente, no escucho, no puedo escuchar por mucho tiempo si lo que se me dice no me interesa. Por fuera parezco "normal" porque camuflo mi monotropismo. Solo unos pocos saben de él y se percatan.
  • Mi mente procesa lento, pero hago esfuerzos por agilizarla. Necesito traducir -de forma consciente- en dibujos (símbolos sintéticos) lo que se me dice para seguir todo el mensaje verbal de la otra persona, sobre todo, si este es largo. No es un proceso automático, instintivo, rápido, ágil. Es lento, pensado, deliberado, consciente, que requiere ser visualizado. También necesito explicarme mediante dibujos para expresar bien las ideas y que mi interlocutor me entienda. En las conversaciones triviales hago esfuerzos mentales por hacer una y otra cosa visualizándolo en mi mente, pero a veces, me pierdo en el limbo. El esfuerzo mental que me supone me llega a cansar y, a veces, desisto. Entonces, pongo cara de interés, pero no puedo almacenar toda la información y me pierdo. Por fuera parezco "normal" porque mi expresividad simula interés, pero por dentro estoy perdida. 
  • Ya no malinterpreto intenciones con tanta frecuencia. Ahora sé que tengo distorsiones cognitivas e intento detectarlas. Puedo darme cuenta de ellas a destiempo o cuando alguien me lo dice. Entonces, intento remediarlas. No me percato de las ironías si estas se me dicen de forma seria. No puedo leer con claridad la intención, pero me he dado cuenta que la gente que me las hace no tiene mala intención; así que acabo riéndome de mi misma.  Hace unos años me ofendía con facilidad ante una broma, ironía, doble sentido. Ahora lo "trivializo" y me río. Por fuera parezco "normal" porque ya no estallo o me bloqueo ante las situaciones que no comprendo bien, pero por dentro sigo siendo lenta en el procesamiento social ambiguo. Ahora intento analizar el contexto para comprender. Antes no sabía que había un "contexto", no sabía que las conductas tienen sentido dentro de un contexto más o menos evidente. Ahora me siento como un águila que observando desde lo alto ("desde fuera") intenta comprender la mente de los demás dentro del contexto.


¡¡¡¡A veces, me veo tan "normal"!!!

Mi expresividad y gestualidad ha mejorado y creo que no tengo "signos visibles" que me delaten: miro a los ojos, soy capaz de tocar a la otra persona para expresar interés, mi expresividad facial ya no es  seria. Ya no camino encorvada (en casa si), aunque sigo manteniendo los puños cerrados y mi cuerpo puede estar paralizado en situaciones sociales que no puedo seguir, pero estas son cada vez menos, pues no me obligo a relacionarme si no me apetece. Mi cuerpo, por tanto, está más relajado. 

"Me siento "normal" porque he normalizado o, mejor dicho, trivializado mis particularidades".

Me siento "normal"...
... porque ya no me siento culpable, 
... porque no me obligo a socializar, 
... porque me río de mi errores
... porque he buscado formas alternativas para darle sentido a lo social
... porque me apasiona mi mente y me obligo a detectar mis distorsiones 
     cognitivas para manejarlas.
...porque empiezo a quererme de verdad.



4 comentarios:

  1. Maravillosa como siempre,no sabes cuánto me identifico contigo.
    Gracias por escribir.

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    1. Gracias.... me halaga saber que somos más las que sentimos parecido... Un beso al aire :-)

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  2. Yo no tengo diagnóstico de nada, mi hijo si; es por ello que ando informándome todo lo que puedo...y descubro en lo que cuentas que yo soy también parecida a tí. No sé qué pensar.

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    1. bueno... si tienes un hijo... puede ser que no sea muy descabellado pensarlo... Saludos :-)

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