domingo, 18 de septiembre de 2016

Las preocupaciones son "Bucles infinitos"



Cuando tengo una preocupación me obsesiono de tal manera que degenera en un bucle infinito que dura días y días y días. No me sirven las estrategias del tipo  "Piensa en positivo", "Distráete", "Piensa en otra cosa"...

Lo único que me sirve es implicarme en mi bucle de forma intensa, tanto que llega a doler la cabeza, siento palpitaciones, se me cierra el estómago y no puedo comer. 

Es un dolor intenso y duradero que solo remite cuando por fin, por puro cansancio mental, mi mente consigue adormecerse, pero puede tardar días.  Cuando mi mente ya no puede soportarlo más se adormece y la intensidad del bucle disminuye.. Es entonces cuando puedo pensar en alternativas, pero no "en positivo". Aún cuando la preocupación se llega a solucionar, la intensidad de la emoción es tanta que me dura horas e incluso días. Es como una onda que va mitigando su intensidad progresivamente, pero lentamente.

El bucle es como una crisis, una crisis de angustia tremenda que no remite con nada. Sólo se va apagando sola con tiempo. Trato de soportarla, de aguantarla hasta que se transforma,  pero necesita su tiempo, mucho tiempo.


Escribir es lo único que me ayuda. Escribir, escribir, escribir y por eso escribo esta entrada en el blog.

Esta mañana de domingo una persona nos ha despertado por temas de trabajo. La situación me ha colapsado de tal manera que mi corazón ha empezado a palpitar, me ha empezado a doler la cabeza y tengo una crisis de angustia que solo deseo que remita lo más pronto posible y pueda ocupar mi mente en otras cosas que tenía previstas..... No he podido.

Para poder apagar la intensidad del tsunami mental lo primero que me ha venido a la cabeza es una necesidad imperiosa de escribir. Así que me he puesto a escribir para poder ayudar a bajar la intensidad de la emoción. Este blog es como mi "mejor amiga", mi "amiga íntima" a la que le puedo expresar mis emociones más profundas y me ayuda a descargarme.

No sabría describir qué emoción siento (no es enfado, no es rabia, no se lo qué es), pero si puedo describir que sensaciones tengo... Es un colapso emocional, es como si todas las emociones estuvieran mareándose en una coctelera. No entiendo la reacción de esa persona... No consigo darle sentido y lo peor es que me siento culpable, una culpabilidad extrema de la que no puedo salir, a pesar de tener la conciencia muy tranquila porque sé que yo no soy la responsable de la situación que ha generado el conflicto.

No quiero comentar el incidente porque atañe a terceras personas y no creo que sea apropiado. Escribo porque tengo la necesidad imperiosa de descargarme emocionalmente y llorar, gritar, llorar, gritar hasta que de tanto llorar y gritar me quede exhausta. Escribir es mi forma de llorar y gritar y me ayuda descargar a modo de válvula...

Escribo, pero el dolor de cabeza y las palpitaciones siguen y siguen. Sé que durará por mucho tiempo, pero espero el momento en el que de tanto pensar y pensar mi cerebro se vaya adormeciendo... 

Escribir sigue siendo mi mejor terapia...



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