sábado, 20 de agosto de 2016

Soy una "Escuchadora"



Soportando "Escuchar al otro"¡¡¡

Al principio, no era así. Al principio, me sentía feliz y satisfecha de ser el "recipiente social" de los otros, de ser una "Escuchadora". Me hacía sentir que "existía". Cuando la gente se dirigía a mí a hablar "de lo que fuese" ya me hacía sentir bien. En esas circunstancias, me iba a casa satisfecha... "¡¡hoy no he estado aislada!!!" y eso, a su vez, me animaba a estar con gente. En realidad, yo no era consciente de que era una forma superficial de relacionarme, pero eso ya me confortaba. 

He sido "invisible" por tanto, tanto tiempo que sentir que, de alguna manera, existes es una emoción increíble. Una sensación de "pertenecer al grupo". De sentirse "común". En realidad eran "migajas" con las que me conformaba. 

La gente me cuenta sus preocupaciones, me habla de sus vidas personales o, simplemente, en las conversaciones triviales y vacías tienen en mí un "receptáculo incondicional" ya que les escucho sin cortapisas, asintiendo sin más. Por tanto, no soy peligrosa. No les contradigo, ni les critico, ni les pongo en duda.. Simplemente, les escucho. Ellos hablan y hablan y hablan... y ¡¡les encanta ser escuchados¡¡¡. Al principio, ser una "Escuchadora" me hacía sentir bien porque ellos "se dirigían a mí" y me hablaban, me miraban.. Era "alguien visible" por un tiempo... Podía decirme a mí misma: "¡¡¡EXISTO!!", pero ahora ya no me siento tan bien. Tengo la sensación extraña de haber despertado como de un sueño... No no... no te engañes.. No estás siendo social. Simplemente, estás aguantando el momento como mejor sabes y puedes. 

Por otro lado, ser una Escuchadora me permite adoptar un rol social pasivo y, por tanto, no tener la responsabilidad de dirigir la conversación, de tener que "pensar para hablar". Cuando ellos hablan y hablan llenan el "espacio social", así yo puedo descansar mi mente por un momento pues no tengo que hacer el esfuerzo de pensar qué decir. Es como un "Respiro", un descanso mental.

Mientras ellos hablan yo puedo, de alguna manera, descansar mentalmente, incluso,  "desconectar". En esas situaciones, me limito a seguirles el "ritmo social" y emocional. Me dejo llevar reproduciendo sus emociones en mí, como en un espejo para fomentar que sigan hablando... El silencio puede suponer un abismo profundo, pues es cuando tengo que poner en marcha el mecanismo mental de "Seguir Conversaciones"... ¿y si no se me ocurre nada?


Pero... ¿Qué pasa conmigo?

De unos años a esta parte me siento algo cansada de ser el "recipiente socio-emocional" de otras personas, de ser una Escuchadora. Soy consciente que ha sido y sigue siendo una de mis formas de camuflaje, una forma de integración social, un intento para pertenecer a la tribu para dejar de ser invisible. Si ellos hablan y hablan.. yo no tengo que hacer esfuerzos sociales... y, lo mejor: ¡¡se dirigen a mí¡¡¡¡. 

Pero, si es agotador tener que "pensar para hablar", también es agotador aguantar la cháchara constante de los otros. Las palabras se van transformando en ruido, en un zumbido, en un "zumbido ruidoso" que invade mi mente hasta colapsarme. Me doy cuenta que cuando salgo de reuniones sociales suelo terminar con dolor de cabeza que solo remite cuando llego a casa y consigo dormir. A veces, la "jaqueca social" me ha durado varios días.

Dejar la invisibilidad tiene el precio de la "jaqueca social".


3 comentarios:

  1. ¡Qué duro! Creo que siento lo mismo. Aunado a las alergias,... a luchar para encontrar nuestro camino.

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    1. Sii, pero estoy aprendiendo a no sentirme obligada a relacionarme, a ir a encuentros familiares... solo a veces por deferencia a ciertas personas, pero de forma esporádica.. y me siento mejor :-)

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  2. Sé lo que se siente. Me pasa cada día. Estoy sorprendida...

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