jueves, 1 de enero de 2015

Mi obsesión y mi fracaso: querer ser perfecta




Desde pequeña he tenido todos los complejos del mundo: el de fea, el de gorda, el de tonta, el de aburrida, el de inútil. Desde siempre me he visto inferior a los demás. 

En la actualidad han mejorado un poco mis comportamientos sociales externos por momentos y en determinados momentos, pero me sigo sintiendo inferior y, a menudo, me invade la inseguridad: inseguridad por no saber más de lo que me gustaría saber, inseguridad por no conseguir cumplir las expectativas que los demás han puesto en mí, inseguridad por ser tan torpe en situaciones cotidianas.

Durante gran parte de mi vida he sido invisible y eso ha sido muy doloroso: estas al lado de ellos, pero no te ven, no te escuchan, no eres interesante ni importante para ellos... simplemente "no existes". Es como ser un fantasma.

He querido dejar de ser "invisible", pero sin ser el centro de atención, sin llamar la atención. Prefiero pasar inadvertida para evitar que otras personas puedan hablar de mí.  A la gente le gusta hablar sobre los demás y no siempre para bien. Las críticas y los comentarios negativos sobre mí los llevo muy, muy mal, pues bajan mi maltrecha autoestima. Me pueden afectar durante días e incluso meses o, en el peor de los casos, puedo no olvidarlos nunca. Soy incapaz de dejar de darles importancia u olvidarlos como hacen otras personas. Un comentario negativo supone un gran fracaso para mí, pues eso supone haber defraudado a los demás. Cuando siento que he defraudado a los demás y, por consiguiente,  no consigo  cumplir sus expectativas sobre mí vuelvo a recordar que soy un "microbio", una "basura humana". 

Mi forma de intentar dejar de ser invisible ha sido procurar complacer a los demás e intentar destacar en mi carrera profesional por mi capacidad. También he ejercido como voluntaria durante años en una organización sin ánimo de lucro. "Ser buena" ha sido mi "marca personal", mi forma de "hacerme visible para los demás". 

Sé que soy buena e ingenua y que otras personas han intentado aprovecharse de mí por ello. Ahora, estoy aprendiendo a decir que "no" y a poner mis normas. Me cuesta mucho, pues todavía temo que el otro se pueda ofender o enfadar o atribuirme mala intención, pero creo que debo de ser asertiva de una vez por todas. ¡¡¡Nunca es tarde¡¡¡¡


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