domingo, 8 de julio de 2018

Enfrentando la Realidad Social



Hace un tiempo escribí una entrada en la que comentaba sobre mis estrategias de "acomodación social", que se resumían básicamente en tres: ser una escuchadora, ser una preguntadora y ser una evitadora. Esas estrategias, por decirlo de alguna manera, las he usado para "salir del paso", pero en realidad no me han ayudado a integrarme en los encuentros sociales. 

Poco a poco he ido desarrollando otros mecanismos, creo que un poco más sofisticados para llevar conversaciones, que explico en la entrada del blog "Mente en Blanco" (Los "Algoritmos mentales", "Seguir el hilo", la "Reformulación", los "Temas programados") y, otra estrategia básica es la "Guionización", de la que también hay una entrada específica en el blog.

Antes, enfrentarme a una situación social me creaba una ansiedad anticipatoria que intentaba controlar diciéndome a mi misma: "hoy te lo vas a pasar bien", "hoy vas a estar en la conversación", "hoy vas a ser simpática". Y, ocurría que empezaba bien, pero al poco tiempo mis recursos socio-comunicativos se agotaban y era cuando me invadía la ansiedad. Ya he comentado sobre ello en otras entradas del blog. 

Debo de decir que la ansiedad social que siento no es por el temor a lo que los otros puedan pensar de mí o a ser juzgada, ni por no atreverme a hablar con gente... no es eso. Mi ansiedad social se da cuando me voy dando cuenta de que mis recursos socio-comunicativos se van terminando y me es imposible seguir el flujo social. Mas que importarme lo que los demás puedan pensar de mí en esa situación, lo que me preocupa es ser evidenciada en el grupo y que acaben haciéndome esas odiosas preguntas del tipo: que te pasa, estás muy callada, etc. etc. etc. La ansiedad social aparece, también, cuando me siento fuera del círculo social que es ese momento en el que "desapareces". Ya ni se acuerdan de tu presencia.

Ahora, las cosas van cambiando un poco desde que ya no me culpabilizo de mi ineptitud social. La he asumido y sé que en muchos encuentros sociales no voy a poder seguirles así que me preparo mentalmente antes de enfrentarme a esas situaciones. 

Ahora procuro seleccionar mucho con quien ir y cuánto tiempo estar; pero cuando tengo que ir a reuniones sociales no deseadas, procuro buscar mecanismos internos para que no me invada la ansiedad. Estos son algunos de los mecanismos que me sirven para mitigar la tensión social: 
  • Me hago a la idea de que van a durar un poco, pero que se terminan. Tienen un final. ¡¡¡Tienen un final!!!!. Ahora lo vivo como una especie de "trámite social". Algo que de vez en cuando se tiene que hacer. Es como una reunión de trabajo que no te apetece, pero que tienes que hacer. Pues así pienso yo sobre los encuentros sociales convencionales.
  • Decido ir sabiendo que me puedo colapsar, con lo cual ya voy preparada mentalmente para esos momentos y los planifico. Antes planificaba "cómo integrarme en el grupo". Ahora planifico qué hacer cuando empiece a colapsarme; es decir, que recursos usar para "descansar". Algunos de los trucos son: ir al baño y relajarme; ayudar en tareas como fregar los platos, poner la mesa, ayudar en los preparativos de la comida, con la idea de evitar estar en las conversaciones. Estar "ocupada" me ayuda a buscar una actividad con la que desconectar de ellos y descansar sin que lo vean muy "raro". A veces, me pongo a jugar con algún niño -siempre y cuando ese niño sea adorable para mí, si no no-. En definitiva, busco formas de alejarme momentáneamente del grupo sin que lo vean muy raro y sin culpabilizarme por ser una inepta social. 
  • Ya no voy con la obligación personal de intentar "pasarlo bien" con ellos. Se que no va a ser así. Es una realidad y ya no me siento culpable por "no disfrutar con ellos", ni siento la obligación de "caerles bien". Ese ha sido el gran cambio: no sentirme mal por no conectar con ellos. Ahora veo la realidad desde otra perspectiva: antes pensaba que la obligación de caerles bien era mía, que yo era la "aburrida", pero ahora no lo siento así. Ya no siento esa necesidad y lo curioso es que me he dado cuenta de que son ellos los que me aburren a mí. Eso hace que ya no me culpe por no conseguir socializar con la gente. En cuanto a ellos, los acepto, los tolero, pero no los disfruto. Es una realidad. Es así y no hay más que añadir.
  • Tengo claro porqué voy: es un pacto con las personas que aprecio, sobre todo, con mi marido. Él necesita socializar, así que le acompaño a encuentros sociales con sus amigos. En esas situaciones, yo me hago a la idea de estar "haciendo algo por él". Es como un regalo que le hago. Lo hago por él y ese pensamiento me hace sentir bien porque salir tiene un objetivo ("hacerle un regalo"). Si él se lo pasa bien yo ya me encuentro bien. Es mi forma de demostrar mi afecto. Debo de decir, no obstante, que no siempre puedo hacerle estos regalos sociales y le pido quedarme en casa, aunque procuro hacerlo de vez en cuando. 
  • Para que no me invada la sensación de "pérdida de tiempo" aprovecho la ocasión para "estudiar el comportamiento humano"... ¡¡¡me estoy convirtiendo en una gran "Antropóloga social"!!! :-)
Además de las estrategias que comentaba en la entrada del blog "Mente en Blanco", estoy usando otras estrategias como las "Representaciones mentales"...ya no se si os he comentado sobre ellas. Por ejemplo me imagino que en la mente tengo un "botón de encendido y apagado social" que acciono antes y después de los encuentros sociales. Enciendo el botón cuando ya veo a la gente aparecer y es entonces cuando simulo "ser social". Me preparo para ser una actriz social, sabiendo que lo soy, sin pensar en disfrutar. Pienso que es una función que va a durar un tiempo y que... terminará. La diferencia de antes es que ahora sé que soy una actriz y no espero pasarlo bien. Es una obra de teatro asignada, no deseada. Eso me relaja porque se que va a terminar, eso si... acabo agotada y cuando acciono el "botón de apagado" me quedo como muerta por días. Ahora me invade más el cansancio que la ansiedad... Lo considero un gran paso para mi estabilidad emocional.

Creo que el gran cambio está siendo el de aceptarme, aceptarles y, sobre todo, no esperar disfrutar. No crearme expectativas irreales. Tal vez, muchos piensen que es una lástima pensar así, pero para mi es un alivio. Es, como ya he comentado, un "trámite" que tengo que pasar. 

Espero, no obstante, ir encontrando gente "afín" con la que me sienta realmente bien y con la que no tenga que hacer todo ese esfuerzo mental para socializar. Por ahora, son pocas las personas con las que me siento libre de ser yo misma, pero no necesito de más.

Me encantaría disfrutar en los encuentros sociales como creo que lo hacen otros. Antes era un anhelo que me reconcomía por no sentirlo. Ahora es una realidad que acepto y manejo. 

3 comentarios:

  1. Me pasa exactamente lo mismo. Pero tengo algunos amigos, y a veces siento que no me tengo que esforzar por estar con ellos, pero otras veces también siento ansiedad, y no es porque no disfrute de su compañia...sino que me da terror que me termine aburriendo de ellos y pierda a las pocas personas que me aceptan como soy... Se entiende?

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    1. Si... es verdad.. yo también consigo disfrutar con algunas personas, pero son muy seleccionadas y sobre todo, si se tratan temas interesantes para mí -que son poquitos-. El temor a aburrirlos... no había caído en ello: me parece una cuestión interesante a analizar. Muchas gracias.
      Un abrazo :-)

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  2. Si!!!Hago exactamente lo mismo. Y creo que todos los autistas somos mitad niños y si pides a un niño que viva una vida de adultos obviamente lo dejarás agotado.
    Yo tbn a veces busco a niños (tbn que me caigan bien obvio) ya que me cansa menos hablar de cualquier cosa con ellos que inventar temas que no me interesan con adultos.
    Creo que la peor sensación que me transmiten esas ocasiones es la de que estoy perdiendo un valioso tiempo y eso odio. Pero como dices, lo hago por mi marido o por mis amigas. Pero he aprendido también a solo hacer cuánto pueda ya que sé que después termino agotada y no puedo hacerlo siempre si estaré así.
    Molesta también cuando no dices nada y creen que uno está enojado. Cansa hacer caras perfectas para cada frase que la gente dice.
    Es como digo en mi poesía 'No pueden ver tu interior' de mi libro Gotas de soledad:grito autista. .. si quieres leer puedes buscar en Amazon quizás te identificas con algunas de las poesías!

    Saludos!

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