domingo, 26 de marzo de 2017

Ver y oír no lleva a saber


Yo pensaba que veía, que escuchaba, que leía bien y si.. no tengo ningún problema sensorial. Mis órganos sensoriales funcionan bien, pero descubro a modo de bofetón de la vida que el oír, escuchar, leer, ver, no lleva a saber. Los órganos sensoriales pueden funcionar bien, pero algo pasa en otros niveles más complejos que no me permiten interpretar bien lo que veo, lo que escucho, lo que leo, lo que percibo.

Veo, pero no interpreto bien los estímulos sociales. Una cara, una mirada, una "no mirada", una actitud gestual las puedo malinterpretar. Una cara seria me descoloca, una mirada neutra me crea tensión, una "no mirada" me produce incertidumbre. 

Oigo y escucho, pero no interpreto bien los estímulos auditivos sociales. Un tono de voz lo magnifico en negativo, lo malinterpreto. Así, un tono de ayuda lo interpreto como una intromisión, un tono de llamada lo interpreto como una imposición, un tono de sugerencia lo interpreto como una crítica.

Mis sentidos están estrechamente ligados con las emociones. Mis ojos, mis oídos no solo ven, sino que sienten y sienten con tal intensidad que me abruma. 

Ahora entiendo mis estados de enfado eterno. Siempre he estado enfadada con la gente, con el mundo, con la vida. Siempre he vivido en un estado de alerta por la imprevisibilidad social que me ha llevado a un desgaste emocional ya casi sin retorno. ¿Cómo interpretar a los demás? Cómo se hace.. ¿Cómo saber, cómo interpretar sus gestos, sus voces, sus actos, sus escritos, sus comentarios?..

No siempre son ellos los malos, he podido comprobar que puedo interpretar mala intención dónde no la hay y eso me genera bloqueos y colapsos intensos que degeneran en dolores de cabeza intensos.

Es una sensación extraña, es como realmente ser un extraterrestre. Se que es un símil muy utilizado, pero me siento así... Me dicen que soy "altamente funcional", pero esa funcionalidad no me garantiza leer las mentes, interpretar las intenciones y siempre estaré a la defensiva como un león al acecho de su presa... no por temor, si no por desconfianza, porque lo que no se interpreta bien genera incertidumbre. 

Yo no tengo un problema de anticipación ambiental como se atribuye al autismo (a los cambios de ruta, de lugares, de casa, etc.), yo tengo un gran problema de anticipación social.


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